va por su octavo presidente

A ÉL

Publicado: 2016-01-27


Solo si supiera que él me va a leer, me pondría a escribir, pero no puede ser cualquier escrito, debe ser inteligente, sensible, bien hecho, sino no comentará nada, y no valdrá la pena hacerlo. Es que él no es cualquier lector, es diferente, por lo menos para mí lo es, y en realidad es lo único que me importa. Él ha leído tantos libros, tiene una de las bibliotecas más grandes que he visto, con muchas divisiones entre literatura japonesa, francesa, española, peruana, etc. Además que no solo es entre países, sino estilos; los existencialistas, clásicos, vanguardistas. Su biblioteca en la actualidad tiene segundas sedes, empieza en el segundo piso, y continúa en la sala, en su cuarto, etc.

“Ya no entran tus libros” le dice su esposa.

Cuando está de cumpleaños, es un problema pensar que regalarle, porque podrías pensar: Un libro, pero no, porque seguramente ése que piensas que no lo tiene, ya lo consiguió en alguna feria del libro, sino es en la de Lima, puede ser la de Buenos Aires, o lo encargó por ahí. Siempre he tenido la sensación que los tiene todos. A veces encuentro recortes de diario resaltados en color fosforescente con la publicidad de un nuevo libro o la invitación a alguna conferencia, eso significa que allí irá.

A veces imagino la casa, lo observo ahí, en su sillón, disfrutando el nuevo texto que está leyendo, puede ser que mamá y yo estemos en la cocina comentando algo, entonces él se acerca y nos dice: ¿Les puedo leer algo cortito? Es muy bueno, y es cortito, en serio.

Acabo de darme cuenta que él nunca diría “cortito”, él diría “corto”, no le gustan los diminutivos, sino las palabras bien escritas y bien dichas, no le gusta tampoco los emoticones.

Él: ¿Qué significa esos dos puntos acompañados de ese paréntesis?

ELLA: es una sonrisa.

Él: ¿Cómo va a ser eso una sonrisa? Al lenguaje lo están matando.

Él: ¿Por qué escribes tan mal en el chat del whatsapp y tan bien cuando escribes algo en tu Facebook? No entiendo, no está bien redactado, te comes letras, las mezclas, no pones puntuación.

Entonces cada vez que sé que él me leerá, comienzo a pensar en no escribir a la apurada, aunque a veces me olvido, y ya sé que me va a decir. Sin embargo; en otras, me dice: Qué placer leerte, tu Tía me ha dicho que tus escritos son otra cosa.

Y quizás él no se da cuenta pero solo escuchar eso a través de sus labios, para mí, es un montón, mi pecho crece, se emociona.

Extraño nuestras conversaciones.

El otro día mi pareja me preguntaba de quién había heredado mi sensibilidad, si era por mi padre o mi madre. La verdad me quedé pensando, porque mi mamá sí es sensible pero por momentos, y mi papá… Él es racional, le contesté. Después le dije: No, no es racional, es sensible, cuando escribe, en sus reflexiones, cómo mira la vida, pero como diría el mismo: sensible pero no sensiblón. Él dice que la sensiblería no es buena, y que todo debe ser en la medida perfecta, sin exagerar.

-Tú y tu hermano exageran en las palabras que usan, no se debe exagerar- comentaría.

Cuando le explicaba a mi pareja, pensaba que en efecto mi papá es muy sensible porque observa la vida con asombro y en profundidad, cuando he podido leer algo que ha escrito, ha sido tan bello, pero él no se manda a escribir porque se compara con Murakami, con Faulkner, con sus maestros, como Dostoievski y Camus. Imagínense, poco ¿no?

A mí me gusta como escribe, usa muchas metáforas, y algunas historias te traspasan el alma, y eso para mí es ser sensible. Como la historia que le dedicó a una amiga muy querida que ya falleció, pero no pule, dice que ya está viejo para eso. Que no tiene tiempo para estar sentado, corrigiendo sus escritos, y bueno es un poco terco.

Ahora que pienso que estoy escribiendo algo para él, pienso también que seguro no le gustará porque no le gusta el protagonismo, a diferencia de mi hermano y yo, quizás en ese sentido mi hermana y él se parecen más.

Ahora ya no vivo con él, ni siquiera estamos en el mismo país, no almorzamos los domingos, ni le puedo preparar su smoothies con frutas y verduras que me gustaba hacerle antes de venirme para Virginia. Nuestras conversaciones ahora son por Whatsapp, me recomienda artículos que leer, y a veces me explayo contándole mis nuevas aventuras por aquí, sé que siempre lee mi Facebook, y alguna que otra vez posteo algo solo porque sé que él me va a leer. Mañana es su cumpleaños, y hace días que vengo pensando en él, en el regalo que debería hacerle, en qué le gustaría, y se me ocurrió escribir sobre él, aunque no puedo negar que eso le pone estrés al escrito, porque a él no le gusta cualquier cosa, debe estar bien redactado, espero estar lográndolo. Él ahora cuida de Bastian, mi perro, y sé que anda muy dedicado a él, lo cual a mí me demuestra una vez más cuánto me ama. Eso aprendí de él, que en esos detalles él siempre ha estado presente.

-¿Necesitas que te lleve?-

- ¿A qué hora es tu Obra de Teatro?-

- ¿Te ayudo con tu mudanza?-

- Voy a comprarte la comida para tu perro, pero solo por este mes-

Estar lejos no es fácil. Hay días en que la nostalgia embarga, y como le dije a una amiga ayer: Está bueno también dejar que la nostalgia entre y abandonarnos un poco en ella, pero solo un poco, porque tiene sus peligros. A ambos nos gusta la nostalgia, sí a mi papá y a mí, nos parecemos en muchas cosas, nos gusta el existencialismo, la buena música, el arte y el futbol. Ambos aprendimos a leernos, con el tiempo, creo que las relaciones crecen, y yo siento que la nuestra ha crecido mucho. Desde la niña que lo veía lejano a ella, hasta la que dejó de juzgar, y decidió conocerlo.

Tenemos nuestros silencios, creemos en la gente y observamos mucho. Yo exagero al expresar mis emociones, él es más correcto y expresivo, por decirlo de alguna manera, y también aprendimos a expresar nuestras emociones en una conspiración que nos suma a ambos. Me gusta cuando me dice: Veo que has madurado mucho, mucha gente te sigue, se ve en tus escritos y en cómo te apasionas en lo que haces.

A veces cuando mamá viaja, él escribe más en el chat de la familia, y sus relatos me encantan, tanto que se los leo en voz alta a mi pareja, y ambos sonreímos.

Él es mi papá, en unas horas cumple 74 años, feliz cumpleaños papá.


Escrito por

Jime ELLA

Mujer. Feminista. JimeELLA. Peruana. Argentina. Del Mundo.Yogi. Hija de Ana Tallada.


Publicado en

Jime.ELLA

La vida es un ensayo, en el que probamos día a día, para un estreno que nos inventamos. Life is a rehearsal, in wich we try every day.